El artículo de Mercedes sobre los bonobos – un ejemplo de pureza de estilo, de imaginación, de lógica y de sentido del humor - me ha sugerido lo interesante que sería hacer un estudio sociológico sobre la interacción del “homo sapiens coctelero”. En contra de lo que pude pensar en un principio, hay más integridad y honestidad aquí dentro que fuera, en la calle. Y las pocas excepciones que surgen van siendo rechazadas o ignoradas.

Realmente “La Coctelera” es un invento curioso y original. Hay otras cosas por el mundo, pero no son ni parecidas. Aíslan más que unen. La coctelera acerca. La prueba de ello es el cariño que estoy cogiendo a muchos miembros de esta comunidad, entre ellos a Mercedes.

Pero las personas como Mercedes también son un agravio comparativo. Porque todos quisiéramos ser cómo ellas. Podemos mejorar, pero somos nosotros mismos. Hay mucha gente que no tiene su habilidad para expresarse pero sí muchas cosas interesantes que contar y mucha fuerza en sus mensajes. Y veo que se retraen.

Yo, desde aquí, animo a esos “un poco tímidos” a que se expresen, a que desvelen el mundo interior que llevan dentro, a que no se preocupen demasiado de la forma, a que abran su corazón.

Y de esa forma podremos ir evolucionando, aquí dentro, hacia el destino bonobo. Aunque siempre nos faltarán los “besos profundos y las largas miradas”.