
Estoy seguro que La Fulana piensa, si es que alguna vez se ha dignado reparar en mí, que soy un cabrón machista exhibicionista capitalista. Y puede que no le falte razón, ya que mi machismo se manifiesta en que idolatro a las mujeres. Por otro lado estoy contando cosas de mi vida que a nadie le importan y, para colmo, creo en la libre empresa. Pero esto último no me priva de llamar explotadores a los que lo son. Y soy empresario porque me echaban de todos lados. Bueno, del último me fui yo junto con cuarenta personas despedidas por regulación de empleo, por ser “demasiado viejos”. ¿Quiere esto decir que soy un buen tipo? No, confieso que soy un cabrón. Esas personas eran lo más valioso que tenía el imbécil que las despidió y nos confabulamos para hundirle. Yo vendí mi casa para montar la empresa y luego la volví a comprar, por más del doble. Después le vendí la empresa a los 40 magníficos y monté otra. De alguna forma había explotado sus conocimientos y su entusiasmo. Por eso les debía el convertirlos a ellos también en empresarios.
Pero, con independencia de todo lo que ella pueda pensar de mí, veo el enorme mérito y constancia de La Fulana. Es un referente de La Coctelera, que – sin ella – sería una “coctelera” diferente. Nos alegra las mañanas, las tardes y las noches. Escribiendo, claro. A veces nos da noticias y a veces nos da una parte de ella. Y a mi me encanta cuando detecto que lo que publica ha salido de lo más íntimo de su alma.
Te mojaron la oreja Praixa
Es una expresión que se usa aqui en Buenos Aires (no se de donde sos) y que significa algo así como una especie de reto o desafío.
Bueno, aquí nadie ha desafiado a nadie. La Fulana no ha dicho nunca nada, pero tras leerla, me pongo en su lugar y trato de pensar como ella lo haría. Lo que quiero decir es que me gusta lo que escribe.
Soy andaluz. Del sur de España y ya he dicho en una artículo anterior (Las ratas de la Coctelera) que me encanta todo lo argentino.
¿Me mojaron la oreja? Nononono... Puedo responder con delicadeza.
Alberto: Kabrón partidario de la libre empresa, gracias por acordarte de mí en este post y además por decir que ¿¡te gusta lo que escribo!?, ouch! (no se si es un halago o tengo que ir pensando en hacerte un piquete denunciando tus irregularidades en la empresa :P
Convengamos que a pesar de las diferencias, pueden gustarte algunas cosas mías (o no, lo se, no hace falta escribirlo) y al revés. No importa demasiado eso, importa que yo me entere de cómo son las personas como vos y si tienen algo para rescatar, y que vos sepas que hay personas como yo, hundidas en lo más profundo del barro que simplemente tiran manotazos de ahogados, en este mar virtual de realidades
No sé si debo llamarte Praxika, Patricia o Alma Roja. Acabo de regresar de la calle y he visto tu post. Me ha encantado. Creo que, conociéndote un poco, debo considerarlo un cumplido. Eres un espíritu rebelde que se asoma a la parte izquierda de la coctelera con menos frecuencia de la que me gustaría. El propio logo que has escogido es tentador. Yo busqué algo parecido para ti. Pero no le llega.
Verás. Todo lo que me dices ya lo sé. Por eso me siento identificado contigo. Porque yo sé lo que es estar (copio tus palabras) “hundidas en lo más profundo del barro que simplemente tiran manotazos de ahogados, en este mar virtual de realidades”.
Conozco ese lado. Y conozco muy bien a los hijos de puta que lo hacen posible. En lo de que haya irregularidades en mi empresa, puede que las haya, pero serán las que los miembros de la misma (en otro sitio se llaman trabajadores) hayan querido. Porque la empresa la llevan ellos. Y toman la mayoría de las decisiones. Y como una parte es suya, la cuidan más que yo. Ahora me regañan porque estoy enganchado a la coctelera. Pero estoy tranquilo, porque todo está en buenas manos.
Yo fui trabajador por cuenta ajena, estuve en el paro, pasé hambre y – afortunadamente – no tuve que cometer ningún delito para sobrevivir. Y prefiero llegar a eso otra vez antes de que ningún “empresario” inútil me explote. Jamás trabajaré para nadie. Eso lo tengo muy claro.
¿Y sabes por qué creo en la libre empresa? Porque tras estar afiliado al PCE y vivir algún tiempo en algún país que no quiero mencionar para no herir susceptibilidades, supe bien lo que era el marxismo leninismo. ¿Qué puedes pensar cuando, por querer mejorar las condiciones de las personas que sufrían allí, te regalan para que te lo estudies “La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo”, de Lenín. Al principio dije que uno de mis ídolos era Che Guevara. Llegué a saber de fuentes muy cercanas y fidedignas que él también llegó a padecer esa “enfermedad infantil”.
Mi mensaje, Patricia es de esperanza. Creo que se puede salir de ese barro. Más fácilmente que del foso al que te lanzan las tragedias personales. Y estoy saliendo del segundo, cuando no lo creía posible. Me estoy debatiendo en ello. Pero ahora siento que he de cambiar de lugar y de escenario.
No sé si podré cambiar tu sentimiento hacia mí. Con quien está muy herido hay que tener paciencia. Yo la tendré contigo porque mi corazón está alineado en el mismo lado que el tuyo.
Alberto: ¿hacemos una competencia entre vos y yo sobre la profundidad del pozo en el que está cada uno? No. No me hace falta. No quisiera que nadie atravezara por lo que estoy pasando yo, y a decir verdad, tampoco me gustaría pasar por lo tuyo.
En cuanto a "No sé si podré cambiar tu sentimiento hacia mí", ps... no se exactamente a qué sentimientos te referís. Puedo asegurarte que mucho de lo que pienso está destinado a las grandes multinacionales no a empresarios. Y aunque tengo muchas cosas que decir de ellos son solo una parte de todo el mecanismo que hace girar esta gran maquinaria capitalista. No voy a pedirte que me muestres un resumen de tus ingresos para saber qué tan hijo de puta sos. Por estos lados, hay gente que gana muuuuyyyy pero muyyyyyyy poquito y es tremendo hijo de puta. Así que basta de prejuicios y no te hagas cargo de mis odios y señalamientos que no son contra vos.
Eso sí, podemos discutir largas horas sobre la opción por un capitalismo humanizado o por un socialismo o comunismo o anarquismo. Yo preferiría encontrar junto a otros, otro nombre -ya que estos últimos tienen muy mala fama- pero consensuando con muchos y muchas. Que hoy seas un empresario no me dice nada. Quizás, dado el momento pueda contar con vos para que nos des una mano en financiar tácticas y estrategias para la toma del poder. De todos modos, tampoco está en mis planes hacerlo ni siquiera a largo plazo. Sé hacer lecturas sociales y esto está más verde que mejor seguir construyendo desde el lugar en que uno está. Pero así como a mí me toca ser herramienta del sistema trabajando como profe y no pienso renunciar porque es mi ganapan, tampoco pienso en dejar de decir que el capitalismo no es la opción. Así que estás invitado a jugar el rol que te toca desde donde estás. No creas en lo que viviste en ese país pseudosocialista. Ese ismo en el que quisieras haber vivido JAMÁS EXISTIÓ AÚN. Lo que hubo fueron payasadas de marxistoides con lentes culo de botella y mucho miedo a la libertad.
Te mando un abrazo, (espero que no te moleste lo que dije aquí).
Copio lo que le he dejado a La Fulana en su blog:
Jo, Patricia, he venido aquí a contestarte y me he quedado paralizado de la belleza de tu nota. Cuando uno piensa que no puedes superarte más, lo vuelves a hacer. Volveré a releer con calma tu entrega a las olas. ¿Sabes? Anoche, después de escribirte, me fui a ver la lluvia de estrellas y pensé mucho en ti.
Te dejo lo que te había escrito en un procesador de textos. Ya me pasó una vez que se me borró todo cuando lo iba a mandar. Ahora lo hago fuera, si es importante para mí el comentario
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Patricia. Gracias por el abrazo. Y por todo lo anterior que me dices. Sabía que eras una luchadora con un gran corazón. Tienes alma de tigresa y por eso no debes rendirte nunca. Bueno, no hace falta que te lo diga. Te tendrían que matar para que lo hicieras.
Saldrás del problema. Porque eres una persona valiosa que tiene recursos personales para ello. Pero hay muchos millones en el mundo para los que la redención no es posible. No sé como está en estos momentos Argentina, pero en África se mueren a diario miles de personas por falta de comida. Y no digamos por no disponer de medicamentos.
Mi lucha es de “infiltrado”. Me coloqué en el lado que menos me gustaba, pero en donde puedo combatir a los hijos de puta de igual a igual. O casi. Pero no te voy a aburrir con historias de enfrentamientos, porque podría no acabar nunca.
Yo también te dejo un abrazo muy fuerte.