
Cuando me aferro al pasado, me suelo quedar solo, y los recuerdos me van sorprendiendo al surgir en la pantalla como del más allá. Cosas que no recordaba aparecen con claridad meridiana. Pero al mismo tiempo se difumina el presente, se cancelan las citas, se alejan las relaciones y no respondo al teléfono. Es que ni lo oigo. Ahora, antes de ponerme a escribir lo que ya tengo “necesidad” de seguir explorando, para explicarme a mí mismo cómo y por qué fueron sucediendo las cosas, querría traer a los amigos de la coctelera un tema muy apropiado para este foro. El uso de nuestro idioma común.
Yo diría que el idioma común es el de la solidaridad, porque aquí también se usan otras lenguas no latinas. Pero eso sería una metáfora. Me refiero a una forma de expresión que me gustaría que se le pusiese nombre aquí.
Todo esto se me ha ocurrido por una página que me encontré, que casi no pude leer (por el color de fondo) y que no me admitió un comentario, porque no estaba registrado. Y que planteaba este mismo tema.
Su enlace es: http://www.matotuonda.com.ar/archives/000039.php
Lo primero de todo es:
¿Hablamos español o castellano? A mí me da igual, porque es pura semántica. Otra cosa es que me quitaran la ñ (¡ojo, que cuando escribo portugués me encanta la nh! Y cuando no lo escribo también, ¿eh, gatinha?).
Y es que desde Tijuana hasta la Tierra de Fuego he oído ambas expresiones, y más la segunda que la primera. “¿Creo que hablo castellano, no?” En España hay para todos los gustos. Hay quien quiere usar “castellano”, porque defiende que su lengua es otra forma de español, como quien quiere que sea “español”, porque lo suyo no lo es. Como no somos políticos, y yo me considero un ciudadano del mundo, me gustaría conocer vuestra opinión. Siempre he defendido que los miles de idiomas que hay en nuestro planeta han de ser vehículo de unión, nunca de lo contrario.
Lo que quería decirle a la persona del enlace y que no pude, aparte de que quitara ese incómodo fondo rojo, es que a mí me encanta la diversidad en todo, y también en el idioma. Que uno debe tratar de escribir correctamente, pero sin que esa corrección le robe espontaneidad. Que la perfección en la forma de expresarse no es sinónimo de fuerza del mensaje, a veces todo lo contrario.. y que (no se enfaden mis compatriotas) que a mi me encanta la forma en que se habla en toda América Latina (digo Hispanoamérica cuando procede, Iberoamérica cuando amplío el campo de acción y Latinoamérica cuando no quiero dejar a nadie que no sea Estados Unidos y Canadá fuera.
Que me deleito oyendo los diversos acentos y cadencias de allende los mares y… perdónenme por ser un poco machista, pero cuando la que habla es una mujer, ¡ya es que me vuelvo loco!
Regreso luego.

... y yo me considero un ciudadano del mundo, me gustaría conocer vuestra opinión. Alberto