COMO UN TORNADO

Mi cabeza empezó a pensar a toda velocidad. Era imposible que Carla le hubiera enseñado el blog a la niña. Me primer impulso, al verla a solas conmigo, había sido mandarla para su casa, pero lo que me había dicho me había detenido. Tenía que averiguar qué había pasado.
- ¿Qué es eso tan importante que me tienes que explicar, Dori? ¿y que es eso del blog?
- Bueno… voy a tardar un poco en contártelo…mejor que te sientes.
La cabeza me daba vueltas. “Tómate el tiempo que quieras, pero dímelo todo”
- El domingo por la tarde nos quedamos en la habitación del hotel. Carla estuvo trabajando con el ordenador mucho rato, mientras yo veía la tele. Se había conectado a Internet. Se la veía muy seria… apenas hablaba. Durante la cena, me preguntó como quien no quiere la cosa: ¿Tu conoces a las hijas de Alberto”?
Mi padre me había prohibido hablar nada de ti. Así que le respondí:
- “¿Quién te ha dicho que tiene hijas?”
- “Una amiga, en un correo electrónico, me ha hablado de ellas.”.
- “Pues no sé…”
La interrumpí. “Has mentido, Dori. Lo he notado. Le dijiste más que eso…”
- “Es posible, no me acuerdo. Pero tú ¿por qué no se lo habías contado?”
- No tuve ocasión. Quise hacerlo pero nunca encontré el momento adecuado. Con Peter salió tras varios whiskies. Y lo puse en el blog. Quizás no tenía que haberlo hecho. Pero tu… tú dices que has leído el blog…
- Cuando se durmió, me levanté y me fui a la salita contigua, donde había dejado el portátil cargando. Lo abrí…"
- ”El ordenador de Carla tiene contraseña…” dije.
- “Bueno, en el avión lo usó también cuando yo estaba medio dormida… Noté movimiento, abrí ligeramente los ojos y me quedé con la clave.
- “¡Joder…!, perdona, Dori, sigue.”
- "Lo primero que hice fui ir a los correos, pero no había nada, sólo uno tuyo, por cierto muy cariñoso. Luego miré el historial de páginas que había visitado y en donde más había estado era en una de lacoctelera. Una amiga mía escribe allí. Empecé a leer y enseguida me di cuenta de que era tuya. Había algunos nombres cambiados, pero todo coincidía.
- "Por cierto, a mí me dejaste el mío."
- "Y ¿por qué me cuentas todo eso, Dori?
- "Pues porque como sabía que lo de las niñas le había sentado muy mal a Carla, le pregunté si ibais a seguir juntos…"
- "Y vienes a traerme la respuesta, ¿no?"
- "Me dijo que – por ella –me podía quedar contigo. Que era un regalo por lo bien que me había portado."
- "Y ahora vienes a por el regalo de Carla…"
- "No. Ahora sé que no te acostaste conmigo porque tengo quince años. Pero que te hubiera gustado mucho. He encontrado la solución para que no te metan en la cárcel."
- "¿Ah, sí?"
- "Casarnos. He mirado en Internet y si me autoriza mi padre y me dan una dispensa judicial, nos podremos casar. Hay dos o tres juezas, compañeras de mi madre, que me quieren mucho."
- "Y ahora te diré por qué soy la mujer que más te conviene."
Me quedé observándola como hipnotizado… no me salían las palabras. Me miró y siguió hablando.
- "Me gustas mucho, tengo diecisiete años menos que tú, con lo que cuando tú tengas sesenta y cinco yo tendré cuarenta y ocho. Seguiré haciendo deporte para mantenerme en forma y seguir gustándote. No quiero tener hijos, porque he pensado hacer muchas cosas en la vida. Como tú ya tienes dos, tampoco necesitas más. Y tus niñas me encantan. Seguiré estudiando, te ayudaré mucho en el trabajo, ganaremos mucho dinero y luego me meteré en política."
- “Como la Thatcher”- fue lo único que se me ocurrió.
- "Dijiste que te había gustado mucho mi beso… lo aprendí en Internet. Puse en Google: “How to kiss” y me salieron cantidad de páginas científicas sobre el beso. No las filtra el Panda, ni en casa ni en la biblioteca del colegio. Y también sé hacer el beso francés, con lengua. Y puedo aprender muchas más cosas si tú me vas ayudando. Sé mucha teoría sobre el sexo, y he visto algunos vídeos demostrativos que tiene mi padre en su ordenador”
- "¿También coseguiste la clave de tu padre?"
- "Si, tiene los vídeos en una carpeta que se llama “informes fiscales." - siguió...
- "Hay algunas cosas que no me terminan de gustar… como eso de que al final te pongan perdida. No entiendo cual es su utilidad."
No recuerdo cuando fue la última vez que enrojecí ante una mujer… La cara me quemaba… quería que la tierra me tragase… no estaba preparado para aquello…Me encontré con la mano tapándome la boca.
- "Yo no hago esas cosas… Dori." dije como un estúpido.
- "Ya lo he ido leyendo… Y me gusta mucho tu forma de hacer el amor. Lo haremos así."
- "Dori, no haremos nada, a ver como te enteras. Nada. Y ya te estás yendo de aquí porque me va a dar un infarto."
- "No digo ahora… sino cuando nos casemos. Mientras tanto, practicaremos sexo oral."
- "¡Necesito que me digas que sí o me moriré!" - gritó.
- "¿Qué te diga que si a qué, Dori,? ¡Me has propuesto muchas cosas!"
Yo había cometido el error de sentarme en el diván. Ella estaba en el sofá. De un salto, se colocó encima de mí.
- "Espera, Dori, te diré lo que vamos a hacer. Ya tienes a la jueza, ahora nos vamos a hablar con tu padre, a ver lo que él piensa. Se lo vas a contar exactamente como lo has hecho conmigo. ¿Tu madre está en casa?"
- "No, ha ido a pasar unos días con mi abuela."
- "Pues quiero que se lo cuentes todo igual. Yo estaré callado."
- "¿Todo?"
- "Absolutamente todo, menos lo del blog. Es muy importante que me des una prueba de que puedo confiar en tí. Eso no se lo dirás a nadie. Y lo que me has dicho del sexo oral también será un secreto entre tú y yo."

K dijo
La fantasía de cualquier hombre: una perfecta lolita, como dice rosaluz... demasiada fantasía?
28 Julio 2005 | 09:11 AM