UNA COPA CON PETER

- “Tú no hables de nada relativo a tus gustos... en materia de sexo. Se supone que ... ya sabes.... Si no, me echarían. Hay gente que no les gustaría que les vieran aquí."
¡Pues ya estaba viendo a uno de esos…! Me quedé sorprendido y supongo que él también. Se levantó…
- "Alberto, no sabía…
- “Hola, Alfredo, ¡que callado te lo tenías!”
(El cabrón, ¡con la mujer tan buenísima que tiene! Tomaré nota.). Siempre me han molestado las infidelidades, aunque parezca hipócrita. Nunca he engañado a ninguna mujer. Si estaba con ella, no estaba con otra. Por eso mis asuntos no duraban mucho. Ahora estaba entre dos aguas ¿estaba o no estaba yo con Carla? Por eso me había ido con Peter, porque si no, hubiera llamado a Laura.
Laura es una chica perfecta. La que telefoneó cuando estaba Carla en casa.
- "¡Joder, que humos,!" me dijo al día siguiente. "Esa te va a durar poco. Querrá manejarte y no la aguantarás.”
Entre nosotros existe una verdadera relación de amistad. Muy independiente, economista-auditora, no quiere una pareja estable. Es la única persona que conoce mi vida al completo (menos lo del blog), porque se la he debido contar tres o cuatro veces. Alguna que otra vez hemos acabado en la cama, pero eran noches generalmente de fiesta en la que la soledad y la necesidad nos unían. Pero ninguno nos permitíamos concesiones al amor. Era una relación puramente física. “Carnal knowledge”, como decía ella rememorando la famosa película de Jack Nicholson, Candice Bergen y Ann-Margret. En estos días no quería visitarla, porque si nos acostábamos luego tendría que contarlo si me lo preguntaban. Prefería esperar acontecimientos.
Mientras pensaba en Laura, hacía como que atendía lo que me contaba Alfredo, el infiel. Volví a acordarme de su mujer. “¿Como podría llevar esa doble vida?”. Luego Peter me lo explicaría.
- "Es cuestión de pasta. El tío está forrado. La ha preñado dos veces y luego han debido de llegar a un acuerdo. Pero son muy discretos. ¡Tú no vayas a irte de la lengua!
- "Sabes, Peter, que no lo haré."
- "Por cierto, Alberto, me dijiste el otro día que tenías que contarle muchas cosas a Carla. Bueno, y a mi también, pero a mi me va a dar igual lo que me cuentes."
- "Sí. La tira de cosas…" Peter miró como me bebía mi tercer whisky.
- "¿Y de todas ellas cual es la más importante?"
- "Mira, yo dividiría esas cosas en dos lotes. Una, la historia de mi vida, que es historia ya, pero que ha condicionado toda la realidad actual… y, otra, la propia realidad actual." ( (Ya me pesaba la cabeza y tenía la lengua estropajosa.)
- "La historia es muy larga, te la contaré otro día."
- "¿Y la realidad?"
- "La realidad es que tengo dos hijas de seis años."
Peter se quedó mudo unos instantes. Sin reaccionar. Luego tartamudeó… "¿Las niñas del blog? Dijiste que eran de distintas madres y que se llevaban seis días…"
- "Si, Peter. De distintas madres y de distinto color. Anda, pídeme otro whisky"

rosaluz dijo
Jo, ¡que fuerte! pero me gusta más que las ratas.
21 Julio 2005 | 10:56 AM