
El sábado por la mañana fue un buen día de viento. Las olas nos golpearon a conciencia… y también las tablas y los mástiles. A medio día se calmó bastante. Nos sentamos en la orilla, mientras Carla aprovechaba para bucear un poco.
De repente sonó su móvil. Lo cogí. Era Vera. La saludé y le dije que Carla estaba en el agua.
- “¿Ya cayó la mosquita?”
- "¡A ti te lo voy a decir!"
- "Tiene que haber caído. Con el veneno que le metí dentro… Y además, estáis juntos, en la playa. Es la mejor prueba."
- "¿Qué le dijiste?”
- "Ya sabes. Lo contrario de lo que pretendes que haga. Que no se le ocurriera acostarse contigo. Que tendría un enganche sexual y que – además – le podrías hacer mucho daño."
- "¿Daño?, ¿de que tipo?"
- "De todo tipo."
- "¿A ti te lo hice?"
- “La verdad es que no”. Se rió. “Fuiste muy cuidadoso. Lo que ocurre es que estuvimos tanto tiempo que al día siguiente no podía moverme. ¿Cómo va tu lengua?”
- "Ya cicatrizó el mordisco. Pero me tuve que vacunar contra la rabia. No obstante, fue una experiencia totalmente nueva. ¿Y tú, te enganchaste sexualmente?"
- "¡A ti te lo voy a decir!"
- "Bueno, Vera. Estás en Sofía. ¿no?. Le diré a Carla que te llame en cuanto salga."
- “Si, por favor, es muy importante.”
- “Hasta luego. Besos. Fue inolvidable, Vera.”
La verdad es que sí lo fue.
Al poco rato llegó Carla. “Vera te ha llamado. Que la llames, parecía urgente.”
- “¿Qué querrá ésta ahora?”
Marcó. La otra respondió de inmediato.
Carla estaba un poco seria. Oía atentamente. Se levantó y anduvo unos metros, separándose de nosotros y de otros conocidos que estaban cerca en ese momento. Un poco después comenzó a hablar con cierto énfasis. Por sus gestos se notaba que estaban discutiendo.
Cuando terminó, regresó. Sólo quedábamos Peter y yo. Los otros se habían ido a buscar cerveza.
- ¿Qué pasa?
- “Pues que el marido de Vera me quiere llamar para verificar si durmió conmigo la famosa noche. Le ha dado el teléfono de casa suponiendo que yo no estaría allí. Luego ha bajado con el perro y me ha llamado desde el móvil.”
- “¿Por qué no le dio directamente el móvil tuyo?”
- "Quería avisarme antes. Sabe que no sé mentir. Que lo hago muy mal."
- ¿Y cómo sospechó el marido tanto tiempo después?"
- “Se ve que Vera estuvo varios días muy "refractaria". Usó esa palabra. Ya sabes que habla un español perfecto. Entonces él se debió quedar un poco “mosca” porque Vera no pierde comba. Anoche, el marido descubrió un tubo casi gastado de crema vaginal contra las escoceduras y Vera cometió el error de decirle que era antiguo. Pero el ticket de la farmacia estaba en la bolsa y tenía fecha del día siguiente al que estuvo conmigo… bueno, contigo.”
Carla echaba chispas por los ojos.
- “¡Lo que más me jode es que ahora tengo que hacer de alcahueta!”
Peter se reía. “No tienes por qué mentir. Dile que no dejaste de oírla respirar en toda la noche. Jadear y respirar son casi sinónimos, ¿no? Y como vais a hablar en inglés, no es necesario ser muy precisa. Usa la palabra “breath”. Es bastante cercana a "gasp"
Carla le tiró una lata de refresco vacía. A Peter le gustó. Eso significaba que ya eran amigos.
Yo la tranquilicé: “puede que no te llame más. Pero si lo hace tendrás que decirle lo que está deseando escuchar, aunque no se lo crea. Si no, le harás un flaco servicio. Cualquier hombre sabe que una mujer como Vera es un riesgo permanente. Haz caso del consejo de Peter”
Después de comer nos fuimos a la habitación. Seguíamos sin viento. Le pedimos a Peter que se duchara primero. “¡Por supuesto, pareja!”
Después entró Carla. Yo me metí detrás de ella. Rápidamente se giró hacia la pared. La abracé por detrás.
- “No, por favor…”
- "¿Qué te pasa?"
- “Me acaba de bajar la regla.”
- “No es malo, no te ocurrirá nada”
- “No es eso, es que a los hombres os da un poco de repelús… mi marido nunca lo hizo… así.”
- “No sé a tu marido. ¿Podrías decir ya ex? Pero a mí, todo lo que viene de la persona que quiero me gusta."
Carla se giró en silencio. Me besó y se apretó mucho contra mí, mientras el agua nos caía por el cuerpo.
De repente sonó su móvil. Lo cogí. Era Vera. La saludé y le dije que Carla estaba en el agua.
- “¿Ya cayó la mosquita?”
- "¡A ti te lo voy a decir!"
- "Tiene que haber caído. Con el veneno que le metí dentro… Y además, estáis juntos, en la playa. Es la mejor prueba."
- "¿Qué le dijiste?”
- "Ya sabes. Lo contrario de lo que pretendes que haga. Que no se le ocurriera acostarse contigo. Que tendría un enganche sexual y que – además – le podrías hacer mucho daño."
- "¿Daño?, ¿de que tipo?"
- "De todo tipo."
- "¿A ti te lo hice?"
- “La verdad es que no”. Se rió. “Fuiste muy cuidadoso. Lo que ocurre es que estuvimos tanto tiempo que al día siguiente no podía moverme. ¿Cómo va tu lengua?”
- "Ya cicatrizó el mordisco. Pero me tuve que vacunar contra la rabia. No obstante, fue una experiencia totalmente nueva. ¿Y tú, te enganchaste sexualmente?"
- "¡A ti te lo voy a decir!"
- "Bueno, Vera. Estás en Sofía. ¿no?. Le diré a Carla que te llame en cuanto salga."
- “Si, por favor, es muy importante.”
- “Hasta luego. Besos. Fue inolvidable, Vera.”
La verdad es que sí lo fue.
Al poco rato llegó Carla. “Vera te ha llamado. Que la llames, parecía urgente.”
- “¿Qué querrá ésta ahora?”
Marcó. La otra respondió de inmediato.
Carla estaba un poco seria. Oía atentamente. Se levantó y anduvo unos metros, separándose de nosotros y de otros conocidos que estaban cerca en ese momento. Un poco después comenzó a hablar con cierto énfasis. Por sus gestos se notaba que estaban discutiendo.
Cuando terminó, regresó. Sólo quedábamos Peter y yo. Los otros se habían ido a buscar cerveza.
- ¿Qué pasa?
- “Pues que el marido de Vera me quiere llamar para verificar si durmió conmigo la famosa noche. Le ha dado el teléfono de casa suponiendo que yo no estaría allí. Luego ha bajado con el perro y me ha llamado desde el móvil.”
- “¿Por qué no le dio directamente el móvil tuyo?”
- "Quería avisarme antes. Sabe que no sé mentir. Que lo hago muy mal."
- ¿Y cómo sospechó el marido tanto tiempo después?"
- “Se ve que Vera estuvo varios días muy "refractaria". Usó esa palabra. Ya sabes que habla un español perfecto. Entonces él se debió quedar un poco “mosca” porque Vera no pierde comba. Anoche, el marido descubrió un tubo casi gastado de crema vaginal contra las escoceduras y Vera cometió el error de decirle que era antiguo. Pero el ticket de la farmacia estaba en la bolsa y tenía fecha del día siguiente al que estuvo conmigo… bueno, contigo.”
Carla echaba chispas por los ojos.
- “¡Lo que más me jode es que ahora tengo que hacer de alcahueta!”
Peter se reía. “No tienes por qué mentir. Dile que no dejaste de oírla respirar en toda la noche. Jadear y respirar son casi sinónimos, ¿no? Y como vais a hablar en inglés, no es necesario ser muy precisa. Usa la palabra “breath”. Es bastante cercana a "gasp"
Carla le tiró una lata de refresco vacía. A Peter le gustó. Eso significaba que ya eran amigos.
Yo la tranquilicé: “puede que no te llame más. Pero si lo hace tendrás que decirle lo que está deseando escuchar, aunque no se lo crea. Si no, le harás un flaco servicio. Cualquier hombre sabe que una mujer como Vera es un riesgo permanente. Haz caso del consejo de Peter”
Después de comer nos fuimos a la habitación. Seguíamos sin viento. Le pedimos a Peter que se duchara primero. “¡Por supuesto, pareja!”
Después entró Carla. Yo me metí detrás de ella. Rápidamente se giró hacia la pared. La abracé por detrás.
- “No, por favor…”
- "¿Qué te pasa?"
- “Me acaba de bajar la regla.”
- “No es malo, no te ocurrirá nada”
- “No es eso, es que a los hombres os da un poco de repelús… mi marido nunca lo hizo… así.”
- “No sé a tu marido. ¿Podrías decir ya ex? Pero a mí, todo lo que viene de la persona que quiero me gusta."
Carla se giró en silencio. Me besó y se apretó mucho contra mí, mientras el agua nos caía por el cuerpo.

Solo paso a agradecerte tus comentarios, hiciste aparecer una gran sonrisa en mi cara!!
Quisiera decirte algo profundo... pero aun no puedo, solo espero que con el paso del tiempo y siguiendote pueda atinar a decirlo.
A veces me pareces un poco machista otras veces hasta feminista y otars un poco... genial... Voy a tener que aclararme así que no queda más que seguir leyéndote...