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La Coctelera

El lado oscuro de las cosas

13 Julio 2005

El increíble despertar de Carla

Los mordisquitos que sentía en el cuello hicieron que dejara de escribir ayer. No obstante, seguí aparentemente imperturbable, poniendo la publicación, maquetando las itálicas, subiendo la foto (¡que trabajo me costó!). Lali, mi secretaria pegó en la puerta. Carla se retiró un poco.

- “Pasa, Lali”.
- “Mira, han traído este sobre para ti. Por mensajería.” Nos miró un tanto sorprendida. “Alberto, ¿te importaría que me marchara un poco antes? Tengo que hacer unas compras”

La verdad es que esa chica es una joya.

- “Por supuesto que no y, por favor, quita el aire acondicionado antes de irte. Nos estamos helando… Bueno, si no queda nadie…”
Sonrió. “Hace rato que se han marchado todos… tenemos jornada de verano”
De repente reparé en el sobre y lo abrí precipitadamente. El corazón se me aceleró. Lo desplegué y leí apresuradamente... ¡respiré!

- “¿Qué eso?” – preguntó Carla
- “Mis análisis. Estoy limpio. Los encargué nada más llegar de Bulgaria. Han tardado muy poco… pero me han costado un riñón.”
- “Pienso que no hubieran hecho falta. Pero mejor así” –respondió ella

Carla volvió a la carga. Se puso de pie y me pasó los brazos por delante del pecho. Sentía el calor de su cuerpo a mis espaldas.

Yo seguía sin hacer nada. “Mira, te voy a enseñar el Google Earth. Es increíble”

- “Tengo el keyhole desde hace años”
Ronroneaba. Se oyó cerrarse la puerta de la oficina. La respiración de Carla se hacía más agitada.

- “Por favor, ayúdame a contestar un correo a tu gente de Londres. No sé que decirles”
- “Diles que se vayan a la mierda”
- "Pero Carla, ¿que forma de hablar es esa? ¡Voy a tener que lavarte la boca con jabón!"
- "¡En estos momentos me puedes hacer lo que te dé la gana!"
Había esperado esto desde hacía mucho tiempo. Ahora tenía que saborearlo. Y hacerla esperar un poco.
- “Carla. Tú no eres una mujer más. No podemos lanzarnos a esto sin saber que vamos a hacer después” – Me volví hacia ella. “Hemos de analizar…”. Me tapó la boca con la suya y me dio su primer beso. Ansioso, desesperado, dulce y salvaje a la vez. Incontrolado.

Tiró de mí hacia el sofá.

- “Carla, ¿sabes lo que estás haciendo?”
Su cara había adquirido una expresión nueva para mí. Sus pupilas azules estaban dilatadas. Sus mejillas, enrojecidas, sus labios, más carnosos y abultados que de costumbre. Su boca, entreabierta, dejaba ver sus pequeños y blancos dientes y su lengua sonrosada. Había soltado su cola de caballo y definitivamente había perdido la noción del espacio y del tiempo.

Tenía abundante información sobre Carla. Ayer me contaron que su vida había sido bastante monótona. Que había pasado la mayor parte de su infancia y juventud en internados de Suiza y Estados Unidos y que, muy joven, la habían casado con un imbécil rico cuyas únicas relaciones con mujeres las había obtenido a base de talonario. Me imagino como debió ser su matrimonio. Por eso tenía que ser especialmente cuidadoso con ella y no mostrarme nada agresivo. Incluso quería evitar que notara mi estado de excitación, que no recordara lo que en algún momento pudo haber sido su instrumento de tortura. Estaba dispuesto a dejar que ella hiciera lo que quisiera. Yo me quedaría totalmente quieto. No haría absolutamente nada que le pudiera resultar extraño. Si quería relaciones completas, las tendría que demandar ella.

Se puso sobre mí a hojarcadas y me siguió besando un buen rato. Como yo no me movía (sólo recoloqué su trasero para aliviar la presión), se quitó el “niki”. No llevaba nada debajo. Al sacárselo por el cuello, su pecho de adolescente quedó frente a mí. Era algo irresistible pero me contuve. Se acercó más. Procuré ser especialmente delicado al besar sus senos, despacio, suavemente. Me quitó la camisa y me acarició el pecho. Quiso llevar sus labios hasta él, pero desde su altura no llegaba. Me besó en el cuello. Sentí un poco de dolor.
- “Cuidado, cariño, no me dejes marcas”- susurré. Generalmente las chicas inexpertas te dejan hecho un cristo.
Un momento después se levantó. Se quitó la falda. Se quitó todo. A mi me sacó los zapatos y los calcetines. Luego lo demás. Era un momento especialmente importante… diría que decisivo. Era el momento en que podía seguir adelante o echarse para atrás. Me miró detenidamente. Estaba indecisa, no sabía que hacer… Yo me quedé expectante, observándola… tenía unas amplias caderas y unos muslos fuertes y bien torneados. Pasaron unos interminables segundos durante los cuales su aguda inteligencia debió de estar supliendo su falta de experiencia. De repente, se arrodilló ante mí. Estuvo el tiempo justo para acondicionar el escenario. Con primor. Se diría que estaba en la cocina, dándole los últimos toques a un plato. Luego se levantó y se volvió a colocar, de pie, alrededor de mis piernas. Inició el descenso. Se encontraba tentadoramente cerca. Su aroma me envolvía.
- “¿Estás totalmente segura? ¿No quieres que probemos antes de otra forma? ”
No contestó. Se le veía muy concentrada en lo que hacía. Con mucho miedo pero de un modo que ya no admitía vuelta atrás. Lentamente, tanteando primero, empujando un poco después, me fue introduciendo en ella. Muy despacio. Su humedad, y la que ella había dejado en mí, ayudaron bastante. Nada más culminar el acoplamiento, explotó su orgasmo. Se había transformado. Estaba agitada, sorprendida. Me miraba a los ojos como pidiendo una explicación de lo que le estaba ocurriendo. Me agarró la mano, como un naufrago asustado. Debía querer saber si todo iba bien, si lo que estaba sintiendo era normal, si no se estaría muriendo. Mi sonrisa debió tranquilizarla y dejé que se fuera calmando. Sin hablar. Cuando recuperó el aliento me dio un largo beso.

- “¿Carla, quiero preguntarse una cosa?”

- “Puedes hacerlo sin problemas. Mañana o pasado tendré la regla.”
No obstante, no quería acabar aquello demasiado pronto. Lo estuve dilatando un rato. No parecía molesta, sino todo lo contrario. Nos besamos todo el tiempo. Yo llevaba desde el viaje sin hacer nada y no esperaba poder controlarme mucho más. Un poco después, un manantial de vida se derramó dentro de ella. Al sentirlo, se excitó de nuevo y empezó a moverse. Tuvo un segundo orgasmo, mucho más largo y tranquilo que el primero. Ya era la segunda vez que lo experimentaba y le había perdido el miedo.

Estaba radiante. Reía, tenía las mejillas enrojecidas, lo que le daba una mayor belleza. Se le veía muy feliz. No quise preguntarle nada. Era un momento importante en su vida y debía gestionarlo ella. Se le notaba el frescor de una planta recién regada.

Nos vestimos. Me miraba todo el rato.
- “No querrás mandarme para casa, ¿verdad? Quiero dormir contigo.”.
Sabía en lo que estaba pensando. Tenía la espina de Vera clavada. Porque, además, la búlgara la había llamado días después para contarle lo que había pasado. Con pelos y señales. Pero no podía dejar que se lanzara a una competición. Las circunstancias no eran las mismas y Vera era una chica tremendamente entrenada. Eso era precisamente lo que me había alarmado de ella. Carla – por el contrario - era casi una virgen.
- “Por supuesto que pasaremos la noche juntos. Nos besaremos otra vez y nos dormiremos. Mañana tenemos un día muy importante. Es la selección de personal”

servido por Alberto 7 comentarios compártelo

7 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Gatinha

Gatinha dijo

Que se puede decir, todo esta descrito, lo unico que hace falta saber es ficción o realidad?
Me llama la atención que tu idolo sea el máximo lider espiritual de la historia y no ser creyente digno de comentar y analizar.

13 Julio 2005 | 10:08 PM

Alberto

Alberto dijo

Gatinha... Piensa lo que más te guste: realidad o ficción. Las cosas cuando pasan dejan de ser reales y se convierten en recuerdos. Pero quedan dentro de tí y te marcan de por vida. Empecé el blog para dar opiniones y fue derivando hacia mi vida, porque a través del blog me analizaba a mí mismo. Lo que cuento ahora es lo que me pasa cada día, y lo único de extraordinario que veo en ello son las posibilidades que me da la vida de hacer las cosas de forma diferente. Creo que la mujer es muy delicada y muy sutil y merece un trato mejor que el que se le da. Yo procuro hacer el bien, no el mal. Y no sé si lo estoy consiguiendo. El problema de Carla es muy común y he querido relatarlo porque puede que mucha gente se vea reflejada en él. Pienso que la voy reconduciendo hacia la normalidad y sólo deseo que ella también haga lo mismo conmigo. Pero aún tengo que contarle cosas importantes de mi vida que espero salgan en el blog, cuando esté preparada para conocerlas.

Jesucristo es uno de mis ídolos. Acudo frecuentemente a él para que guíe mi vida. Lo que más pongo en práctica es "el que de vosotros esté sin pecado que arroje sobre ella la primera piedra". Estoy seguro de que si estuviera vivo y fuera Dios, me hubiera dado la fe que no tengo.

13 Julio 2005 | 10:39 PM

Gatinha

Gatinha dijo

Tengo solo un par de dìas que he comenzado esto del blog, me pareció que era exactamente lo que andaba buscando, un espacio donde reflejar mis pensamientos con la libertad que te da el seudoanonimato.
AL igual que tu ,escribiré mis vivencias pasadas y las que estén por venir, y en algun momento reeleré lo que he escrito y haré un recuento.
Seguiré leyendote, y compartiré sin juzgar.
Esto que has escrito en verdad me llamó la atención por la forma en que relatas un encuentro sin caer en lo vulgar y sin el afan de causar morbo, simplemente compartes , en fin es lo que a mi me ha parecido.
La fe , que tema¡, no la conozco, la religión me tiene desconcertada, la biblia me confunde,
Será acaso verdad que la fe mueve montañas?
Siempre he pensado que la fe no es tan ciega como dicen, debes tener una base , "un algo" en que confiar .
No entiendo a la fe como algo que te "resguarde " o te salve de las cosas que llamamos "malas " de la vida, creo más bien que es el sentimiento de que no estas solo en este camino y que pase lo que pase hay "algo" o "alguien" que te escucha.

13 Julio 2005 | 10:52 PM

gatinha

gatinha dijo

Aqui son las 5 de la tarde tambien estoy por irme, asi que probablemente el dia de mañana leas esto.
Compromiso?
Yo creo que no, no es el sexo lo que crea compromisos, es lo que esta alrededor lo que te hace comprometerte o no.
No tengo muy clara tu situación pero se, por experiencia que en la medida que te cuestionas algo que has hecho es en la misma medida que te juzgas a ti mismo.
No creo poder aportarte mucho por que nadie experimenta en mente ajena.
A las mujeres nos han enseñado que debemos dar sexo a cambio de amor y que "ellos" dan amor a cambio de sexo.
No se si eso sea del todo cierto.
Amor, será amor?, eso es algo que solo tu puedes contestar , no hay que dejarse llevar por las corrientes que de repente pasan por el camino hay algunas que simplemente hay que dejar pasar.
Pero seguiré leyendo y si eso te sirve de algo por aqui estaré.

13 Julio 2005 | 11:49 PM

Gatinha

Gatinha dijo

Los besos que me has mandado los guardaré en una cajita, te mandaría uno mío, pero he decidido guardarlo ahi mismo para que esten juntos.
Como te decía ayer estaré por aqui, la distancia es mas que un oceano, es indiferencia y como no es el caso pues estamos cerca.
Vivo cerca del mar asi que la distancia se ha acortado aun mas.
Me gustó tu forma de pensar y de expresarte de las relaciones laborales, solo me queda decirte lo que reza una canción " ten cuidado con el corazón aqui abajo, en este mundo material"

14 Julio 2005 | 09:54 PM

septiembre

septiembre dijo

Estupendo el comportamiento de Carla, el de una mujer que quiere disfrutar y lo hace. Y magnífica tu forma de describir el placer de una mujer sin caer en la vulgaridad y en los tópicos.

15 Julio 2005 | 10:03 AM

menin yorh

menin yorh dijo

hola para mi carla es la mejor mujer
de puede aber en la tv y es estupenda en lo que hace y como mujer es much mas
..,,.......

chaoooo estos son mis comentarios sobre esa hermosa mujer

13 Agosto 2005 | 04:34 AM

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Creo que a estas alturas, si hay alguien interesado en saber como soy, ya hay material suficiente para que lo averigüe. (No es que considere que esto tenga algún valor, pero como forma parte de mi vida y he visto que algunas partes se han empezado a reproducir en algún otro sitio, lo que ya se ha solucionado, quiero indicar que los textos, no las imágenes, están inscritos en el Registro de la Propiedad Intelectual.)

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